Hace unos dias hicimos limpieza en uno de los almacenes de ACOES donde se guardan las cosas que se envian en contenedores, desde españa y canada sobretodo, antes de repartirlas a quien se considera oportuno por todo el pais.
De esta limpieza se saca comida caducada, medicamentos caducados, ropa en muy mal estado y libros inservibles que o se estropean por el camino u orgullosos donantes dan pensando que los demas sí pueden usar su basura. Tambien, como todo lugar de almacenamiento en Honduras hay ratas, muchas ratas, cun sus muchas crías y sus infinitos excrementos.
Todo esto se mete en un camion de ACOES (ratas cazadas y excrementos incluidos) y se lleva al crematorio, o como driamos nosotros, a la incineradora.
En el camion ibamos 4 personas en cabina, y la parte de carga llena. Al llegar al desvio de la carretera,había ya unos cuantos jóvenes que se agarraron a la parte trasera del camion y se metieron en la zona de carga, donde iba la basura. Querían ser los primeros en elegir.
Tras un kilometro aproximadamente llegamos a una explanada donde había numerosos camiones descargando su basura, todo tipo de basura. También había funcionarios conduciendo excavadoras acumulando la basura para ser quemada posteriormente.
Los buitres volaban y rebuscaban por toda la basura junto con muchos perros y moscas de todo tipo.
También había personas, cientos, desde niños hasta ancianos, hombres y mujeres, que buscaban y rebuscaban entre la basura, como ya iban haciendo en nuestro camion antes de descargarlo. Ellos mismos lo descargaron, seleccionando aquello que les podia servir para vender o utilizarlo ellos mismos.
Un mar de personas entre una avalancha de camiones que iban tirando su basura encima prácticamente de ellos y por la que ellos luchaban por llegar primero y agarrar lo más aprovechable.
No hablé con ellos, pero sí bajé del camión y me quedé mirando el espectaculo (aterrador). Ellos cruzaban su mirada conmigo. En sus miradas se veía la resignación y el vacío del que no tiene esperanza y del que tiene la seguridad de que jamas saldrán de ahí. Miradas muertas.
Tenemos mucha suerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario